¿PORQUÉ QUEREMOS UNA FEDERACIÓN?

Porque hemos advertido que los empresarios hoteleros de origen hispanoamericano tenemos una base en común, un mismo idioma, una forma especial de relacionarnos y una vocación natural para integrarnos.

Porque hemos podido palpar un genuino sentimiento de comunidad, apoyado en una sólida confluencia de intereses y en un rol empresario equivalente.

Porque hemos podido percatar que el conjunto de nuestros derechos y obligaciones son análogos y que nuestra actividad profesional se vive en contextos casi gemelos.

Porque hemos advertido que la Industria de la Hospitalidad en el Universo Iberoamericano tiene matices distintivos y porque los estilos gerenciales cuentan con una base de valores y virtudes comunes que conviene identificar y fortalecer.

Porque hemos comprobado que nuestro Sector aparece como uno de los líderes en materia de inversiones, de generación de empleo y de ingreso de divisas en cada uno de nuestros países, al mismo tiempo que comprobamos que esta realidad no resulta reconocida y valorada entre los agentes económicos.


Porque hemos descubierto también que el entorno que nos rodea en cada uno de nuestros países tiene características similares, que la relación con el Sector Público es simétrica y que nuestra imagen ante la opinión pública exhibe carencias injustificadas.

Porque hemos comprobado que existen numerosas problemáticas que nos son comunes a todos y porque –con frecuencia- tenemos que afrontar conflictos incomprensibles que sorprendentemente se repiten en los demás países.

Porque hemos advertido que grandes cadenas internacionales, empresarios hoteleros locales, inversores, propietarios y franquiciarios formamos parte de un mismo espacio y navegamos en una misma embarcación.

Porque hemos constatado que las relaciones laborales y sindicales exhiben un marcado parentesco en la mayoría de nuestros países.

Porque hemos logrado acreditar que la Hotelería es el motor fundamental del Turismo, y que el Turismo es uno de los sectores más dinámicos de nuestras economías. Esta certeza nos lleva a insinuar una unión que nos permita posicionarnos en los espacios protagónicos que nos corresponden.

Porque hemos alcanzado a vislumbrar que en la unión y en el diálogo hay un territorio muy fructífero para aprender, para intercambiar experiencias, para debatir propuestas y para testear iniciativas.